Cosas Inteligentes. IA: biohacking y nuevos desarrollos.


Cuando el futuro es presente y continuo. Lo cierto es que estamos rodeados de cosas inteligentes. Nunca antes de hoy cobra más sentido la expresión de nuestro ya vetusto artículo 6 del código civil que reza así: ” La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento” y este precepto nos alcanza a los humanos y a las “cosas inteligentes”…

Polvo inteligente, Biohackhing, nanotubos de carbono, gemelos digitales, impresión 4D, Deep Neural Learning, Computación cuántica, Tejidos inteligentes…

No. No es ciencia ficción. Es realidad y está ya a nuestro alrededor.

Sensores que procesan datos en LoRaWan, y los envían a la nube en IAaaS (Inteligencia Artificial Como Servicio), perfiles digitales que sirven para la toma de decisiones Inteligentes.

Microredes y Picoceldas que recopilan información del entorno y procesan conductas y previsiones GIS, arena que lleva dentro chips que detectan y reconstruyen modelos geográficos, ambientales y sociales.

Vehículos autónomos que toman decisiones y Territorios inteligentes, que autogestionan residuos, datos y patrones lógicos que sirven para la producción de regulaciones y verificación de indicadores.

Sensores que detectan incumplimientos legislativos y visualizan patrones de fraude fiscal y/o social.

Tecnologías de Inferencia que simulan Redes Nruronales que toman decisiones e interactuan con el entorno y al tiempo modifican patrones y normas, y nos marcan límites que nosotros mismos programamos con los algoritmos.

Datos diversos y desestructurados, que utilizamos para la toma de decisiones confiando en las computadoras de alto rendimiento, mediante algoritmos basados en series históricas de conducta que previamente localizamos y absorvemos en cantidades ingentes.

Medios digitales de persistencia y continuidad en cobertura con ratios inferiores a 4 milisegundos en movimiento y tasas de cobertura de 10mb/s/m2 (10 mb por segundo y por metro cuadrado) y densidades de más de 1.000.000 de cosas inteligentes por Km2.

Hablamos de un futuro presente, un futuro ya transhumano en el que la frontera entre los seres y las cosas se haya difuminada. Ya no sabemos si los titulares de las decisiones serán personas o cosas. Es el principio del transhumanismo.

Comienzan las formulaciones de los Derechos Fundamentales digitales previstos en la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y Derechos Digitales, y con ellos un nuevo paradigma entre el equilibrio del ser y la identidad digital.

Nuevas estrategias reguladoras, como el comité 178 de AENOR, para normalización de Ciudades y Territorios Inteligentes.

Nuevos mecanismos de seguimiento y Ciberseguridad como estrategias activas y reactivas de uso entre la población que ésta desconoce, se abren camino, entre una selva de ciencia ficción que ya no es ficción sino real, sin que el 90% de la población conozca las reglas de este nuevo juego.

Todos somos responsables de esta nueva cibereducación.

En apenas dos años viviremos un contexto en el que las cosas inteligentes duplicarán o triplicarán a las personas especialmente en las zonas más densamente pobladas, donde podrá darse una densidad de un millón de cosas inteligentes por Kilómetro cuadrado, si atendemos a las especificaciones técnicas de la ITU-R-2020-5G. 

Ya no es un misterio.

La pregunta que debemos hacernos. ¿Cuál va a ser el papel de los seres humanos en esta nueva revolución 4.0? ¿Realmente vamos a erradicar la pobreza y garantizar la redistribución Universal de Renta?

Son los nuevos paradigmas y las nuevas preguntas que los responsables públicos habrán de contestar en los próximos años. Y este es el concepto de Transhumanismo: “Los humanos que transcienden a las máquinas versus las máquinas que sustituyen a los seres humanos”.

Las protecciones de datos no son suficientes cuando de los perfiles, el sesgo caiga hacia los más débiles y las desigualdades se incrementen. Entonces nos habremos arrepentido de haber creado los algoritmos.

Si los sesgos están presentes en los algoritmos, entonces tendremos que reformular el derecho fundamental a participar en la formulación de los algoritmos, y por tanto modificar nuestros textos constitucionales para garantizar el derecho de todos a la dignidad, integridad, intimidad y a la erradicación de la pobreza y la desigualdad, tal y como ha suscrito el Reino de España y el resto de los países miembros de la ONU en la Agenda 2030.

El futuro y la realidad, han superado a la ciencia ficción. Las cosas inteligentes ya están aquí, y con ellas un concepto trnashumano que requiere una profunda reflexión ética y jurídica desde la realidad del ser.

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